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La importancia del lavado

Lavado

El lavado del tejido es el primer paso que debemos hacer antes de ponernos a trabajar con él cuando queremos teñirlo o estamparlo. Aunque este proceso pueda parecer un simple detalle, tiene un impacto significativo en la calidad del resultado final a la hora de dar color a un tejido. No importa el tipo de tinte ni de tejido que vayas a utilizar o qué técnica de estampado vayas a emplear. Esto podría parecernos obvio con telas o prendas viejas a las que queremos dar una segunda oportunidad, pero… ¿sabías que debes hacerlo también con un tejido recién comprado? Esto se debe a que los tejidos pasan por distintos tratamientos durante su proceso de fabricación, en el que se acaban impregnando muchas veces de sustancias que aunque pretenden mejorar su apariencia o cualidades, dificultan el proceso de teñido o estampación. Estas sustancias pueden incluir aceites y almidones, además de otros productos químicos utilizados en el proceso de fabricación, e incluso polvo y suciedad acumulada durante su almacenamiento. Al lavar correctamente el tejido antes de teñirlo, se eliminan estas sustancias, lo que permite que el tinte se adhiera de manera más efectiva a las fibras del material.

¿Y el lavado de tejidos ecológicos y orgánicos?

Quizás te preguntes: ¿Y si es un tejido ecológico, sin tratamientos, natural… ? En ese caso, también debes lavarlo, ya que incluso sin ningún tipo de tratamiento químico, una fibra lleva intrínsecamente diferentes sustancias como grasas, que pueden actuar de barrera ante cualquier tinte. Además, aunque puede pasar con cualquier tejido natural, es más fácil aún que un tejido de estas características también encoja más o incluso se modifique su apariencia tras lavarlo. Por ello es mejor realizar el lavado primero para poder hacernos una mejor idea de lo que vamos a obtener al final del proceso, con más razón incluso si ese tejido más adelante lo utilizaremos para crear o confeccionar algo.

Imagínate que tiñes un tejido de algodón orgánico para después confeccionar un vestido pero no lo lavas antes. Quizás además de obtener un resultado de teñido poco satisfactorio, necesites volver a teñir más tejido si la cantidad iba muy justa para tu proyecto y además ese tejido encogió al teñir o lavar tas teñir. Y ten en cuenta que conseguir dos veces el mismo tono al teñir tejidos es algo muy difícil (por no decir casi imposible) de lograr, pero de eso ya hablaremos en otro momento.

¿Cómo afecta el lavado al teñido?

¿En qué afectan todas esas sustancias cuando queremos dar color a un tejido? Pueden hacerlo de diferentes maneras, por un lado los restos de algunos productos químicos pueden reaccionar de alguna manera inesperada con nuestro tinte, por ejemplo provocando manchas. Además las grasas tanto naturales de la fibra como las que pueden aplicarse en el proceso de fabricación pueden crear una barrera que dificulte el teñido o estampación, de manera que el color no se absorba bien o gran parte de él se vaya pronto con los lavados.

Pero además, no solo debemos tener en cuenta aquello en lo que pueden perjudicarnos todas esas sustancias que lleva el tejido, sino todos los puntos a favor que tiene el lavado.
El lavado previo no solo elimina ciertas sustancias mejorando así la absorción del tinte. Al eliminar impurezas y preparar las fibras, se crea un entorno óptimo para que el tinte se adhiera de manera efectiva y perdure más en el tiempo y además lo haga en mejores condiciones y con mejor apariencia incluso tras numerosos lavados. También permite que el color se aplique de forma limpia y precisa y se distribuya de manera más uniforme obteniendo un resultado óptimo, sin manchas. En resumidas cuentas aporta más calidad al resultado.

¿Basta con meterlo a la lavadora y ya está?

No, en este caso el lavado de ese tejido, fibra, o prenda debe ser un lavado más profundo. Muchos de los tratamientos que se realizan sobre los tejidos que nos podemos encontrar hoy en el mercado tienen como fin perdurar en ese tejido ya que le otorgan alguna cualidad especial a éste, y si se quitaran completamente, una vez que lo laváramos no cumplirían con su función. Por eso este tipo de lavado tiene que hacerse con detergentes especiales (cuanto más naturales mejor) y a temperaturas más elevadas (siempre que nos lo permita la composición del tejido) que la que utilizaríamos normalmente.

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