La estampación botánica, podría definirse como un arte textil que conecta directamente con la naturaleza. Igual que un artista que pinta sobre tejidos o un lienzo, aquí el diseñador coloca sobre el tejido los materiales que le darán color. Son su experiencia y sus conocimientos, quienes le dicen qué resultados podrá obtener tras un proceso en el que la naturaleza desprende sus colores y formas y crea este arte tan especial.

Un proceso artesanal e irrepetible
Frente a los estampados industriales que repiten patrones en serie, este proceso artesanal utiliza hojas, flores y otros elementos vegetales para dejar su huella sobre las telas. El resultado son piezas irrepetibles, incluso cuando pretendemos que sean iguales, con colores y formas que solo la naturaleza puede regalarnos.
Al igual que no hay dos flores o dos hojas exactamente iguales, tampoco podrían dejar huellas idénticas en sus estampados.
Cuando eliges una prenda con estampación botánica no solo adquieres un textil bonito. Te llevas un objeto cargado de intención, creado con amor y respeto, que conecta contigo a través de la suavidad del tejido y los colores que alguna vez estuvieron vivos en hojas y flores.
Pero… ¿Cómo funciona?
Más que una técnica, es una manera de trabajar en sintonía con el entorno. Cada estampa nace del contacto directo entre la planta y el tejido, y en cada prenda queda impresa una memoria vegetal, como si fuera un pequeño herbario llevado a la vida diaria.
La idea parece sencilla: colocar sobre la tela hojas, pétalos….cuidadosamente seleccionados. El tejido se enrolla y, con ayuda del calor, los pigmentos naturales de las plantas se transfieren a las fibras.
Pero no se trata de un proceso rápido: cada pieza requiere tiempo, paciencia y un conocimiento profundo de las plantas y de cómo se comportan al liberar sus tintes. Por eso, detrás de cada chal, bufanda o prenda estampada hay tantas horas de trabajo invisible como belleza visible.

Y aún hay más, los tejidos deben prepararse de la forma adecuada para poder «absorber» todo ese color y para que éste quede fijado en el tejido. Para mí, encontrar mi propia «receta» para este paso de la estampación fue un largo proceso, con muchas pruebas, errores, aciertos y mucha paciencia además del tiempo adquiriendo conocimientos. Y sí, esta receta es muy importante, porque el mordiente* no solo hace que el color se fije en la fibra, es el que hace que el resultado de tu estampado quede de una manera u otra, y pueda incluso diferenciarse de los estampados botánicos de otros creadores. Aunque yo soy muy perfeccionista y sigo probando cosas nuevas para ofreceros diferentes opciones, estos son los resultados* que he creado con las recetas que he formulado hasta ahora.
Mucho más que manualidades…
Hay personas que relacionan la estampación botánica con las manualidades, pero como te habrás dado cuenta leyendo, esto va mucho más allá. Es una combinación de técnica, conocimientos e incluso arte que la convierten una vez más en algo único en su especie.
Una combinación, que convierte lo efímero —una flor que pronto se marchitaría— en algo perdurable que te acompañará día tras día.
